4º ESO LITERATURA

MODERNISMO Y GENERACIÓN DEL 98

Otra mirada a la Literatura de la época:

Consulta el siguiente enlace:

TEXTOS

Llega un tableteo de fusilada. El grupo se mueve en confusa y medrosa alerta. Descuella el grito ronco de la mujer, que al ruido de las descargas aprieta a su niño muerto en los brazos.

LA MADRE DEL NIÑO.—¡Negros fusiles, matadme también con vuestros plomos!
MAX.—Esa voz me traspasa.
LA MADRE DEL NIÑO.—¡Que tan fría, boca de nardo!
MAX.—¡Jamás oí voz con esa cólera trágica!
DON LATINO.—Hay mucho de teatro.
MAX.—¡Imbécil!

El farol, el chuzo, la caperuza del sereno, bajan con un trote de madreñas por la acera.

EL EMPEÑISTA.—¿Qué ha sido, sereno?
EL SERENO.—Un preso que ha intentado fugarse.
MAX.—Latino, ya no puedo gritar... ¡Me muero de rabia!... Estoy mascando ortigas. Ese muerto sabía su fin... No le asustaba, pero temía el tormento... La Leyenda Negra, en estos días menguados, es la Historia de España. Nuestra vida es un círculo dantesco. Rabia y vergüenza. Me muero de hambre, satisfecho de no haber llevado una triste velilla en la trágica mojiganga. ¿Has oído los comentarios de esa gente, viejo canalla? Tú eres como ellos. Peor que ellos, porque no tienes una peseta y propagas la mala literatura, por entregas. Latino, vil corredor de aventuras insulsas, llévame al Viaducto. Te invito a regenerarte con un vuelo.
DON LATINO.- ¡Max, no te pongas estupendo!

Valle-Inclán, Luces de bohemia


_____________________________

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

  ¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

 No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

 Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
 

Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Antonio Machado


Mujeres del noventa y ocho
Artículo de opinión de Lidia Falcón en El País.

Enlace

Antonio Machado: saber más


Vídeo sobre el Modernismo


Vídeo sobre la Generación del 98 y el Modernismo


Vídeo sobre Antonio Machado




Relato realista
El indulto, de Emilia Pardo Bazán

Lectura y análisis en el siguiente enlace

Vanguardias y Generación del 27






En Viena hay diez muchachas, 
un hombro donde solloza la muerte 
y un bosque de palomas disecadas. 
Hay un fragmento de la mañana 
en el museo de la escarcha. 
Hay un salón con mil ventanas. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals con la boca cerrada. 

Este vals, este vals, este vals, 
de sí, de muerte y de coñac 
que moja su cola en el mar. 

Te quiero, te quiero, te quiero, 
con la butaca y el libro muerto, 
por el melancólico pasillo, 
en el oscuro desván del lirio, 
en nuestra cama de la luna 
y en la danza que sueña la tortuga. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals de quebrada cintura. 

En Viena hay cuatro espejos 
donde juegan tu boca y los ecos. 
Hay una muerte para piano 
que pinta de azul a los muchachos. 
Hay mendigos por los tejados. 
Hay frescas guirnaldas de llanto. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals que se muere en mis brazos. 

Porque te quiero, te quiero, amor mío, 
en el desván donde juegan los niños, 
soñando viejas luces de Hungría 
por los rumores de la tarde tibia, 
viendo ovejas y lirios de nieve 
por el silencio oscuro de tu frente. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals del "Te quiero siempre". 

En Viena bailaré contigo 
con un disfraz que tenga 
cabeza de río. 
¡Mira qué orilla tengo de jacintos! 
Dejaré mi boca entre tus piernas, 
mi alma en fotografías y azucenas, 
y en las ondas oscuras de tu andar 
quiero, amor mío, amor mío, dejar, 
violín y sepulcro, las cintas del vals.

Federico García Lorca
en Poeta en Nueva York

Para saber más: documental "Las sinsombrero", sobre las mujeres de la Generación del 27. 





Para saber más: Miguel Hernández






Para leer textos de la Generación del 27



La persistencia de la memoria (Salvador Dalí)



Golconda (René Magritte)
  • Selección de poemas de "Las Sinsombrero" (poetas mujeres de la Generación del 27). 



  • Una antología (gracias al profesor José Mª González-Serna Sánchez)



  • Una página de poesía en la red


Para escribir al modo surrealista

Gracias al profesor Felipe Zayas





Poemas del libro de texto

¡Ay qué trabajo me cuesta 
quererte como te quiero! 


Por tu amor me duele el aire, 

el corazón 

y el sombrero. 



¿Quién me compraría a mí 

este cintillo que tengo 

y esta tristeza de hilo 

blanco, para hacer pañuelos? 



¡Ay qué trabajo me cuesta 

quererte como te quiero!



                              Lorca





Prendimiento de Antoñito el Camborio (Romancero gitano),

recitado por Margarita Xirgu






Antonio Torres Heredia, 
hijo y nieto de Camborios, 
con una vara de mimbre 
va a Sevilla a ver los toros. 
Moreno de verde luna 
anda despacio y garboso. 
Sus empavonados bucles 
le brillan entre los ojos. 
A la mitad del camino 
cortó limones redondos, 
y los fue tirando al agua 
hasta que la puso de oro. 
Y a la mitad del camino, 
bajo las ramas de un olmo, 
guardia civil caminera 
lo llevó codo con codo. 


* 



El día se va despacio, 

la tarde colgada a un hombro, 

dando una larga torera 

sobre el mar y los arroyos. 

Las aceitunas aguardan 

la noche de Capricornio, 

y una corta brisa, ecuestre, 

salta los montes de plomo. 

Antonio Torres Heredia, 

hijo y nieto de Camborios, 

viene sin vara de mimbre 

entre los cinco tricornios. 



Antonio, ¿quién eres tú? 

Si te llamaras Camborio, 

hubieras hecho una fuente 

de sangre con cinco chorros. 

Ni tú eres hijo de nadie, 

ni legítimo Camborio. 

¡Se acabaron los gitanos 

que iban por el monte solos! 

Están los viejos cuchillos 

tiritando bajo el polvo. 



A las nueve de la noche 

lo llevan al calabozo, 

mientras los guardias civiles 

beben limonada todos. 

Y a las nueve de la noche 

le cierran el calabozo, 

mientras el cielo reluce 

como la grupa de un potro.


ACTIVIDADES PARA DESPUÉS DE LA LECTURA

En este enlace



El guardián entre el centeno de J. D. Salinger.

Propuesta de trabajo (se admiten otras)

Escribir la propia “historia de aprendizaje”, sobre nuestra experiencia personal, interpersonal y social; tanto la que ocurre en nuestra aula como en la vida cotidiana de las alumnas y los alumnos. Se admiten formatos diversos (relato corto, drama, guión audiovisual, vídeo), pero el tema es común: Aprendices de vida: una historia que compartir.

La novela de Salinger debe servir de modelo.

(Propuesta adaptada de la unidad didáctica Los otros que hay en ti: Didáctica de la Literatura universal)



  • Para analizar un texto teatral


Pincha aquí


  • Una presentación sobre el Realismo y  el Naturalismo. (Fuente: web "Hablando de todo un mucho")
Aquí

Después de la lectura de Bodas de sangre




En el documento al que puedes acceder se plantean una serie de propuestas para que escribas tu propio texto teatral. Elige la que más te interese.

Enlace al documento

OTRO TIPO DE COMENTARIO


Olvídate por un momento del tema, la estructura, las figuras retóricas, etc.
Sumérgete en el poema, en las intuiciones que su lectura suscita.
Lee el  poema cuantas veces sea necesario y responde a las siguientes cuestiones:
Sensaciones, sentimientos, imágenes, colores, formas… que la lectura del texto ha suscitado en ti.
Sugerencias de tipo «musical» (ritmo, impresiones fonéticas) que crees captar.

Ideas fundamentales que el texto enuncia. ¿Cuál crees que puede ser la intención del autor?

No respondas de forma esquemática, hazlo en forma de texto elaborado.


TEXTOS PARA TRABAJAR EN CLASE


Tú eras el huracán, y yo la alta

torre que desafía su poder.

¡Tenías que estrellarte o que abatirme...!

¡No pudo ser!




Tú eras el océano; y yo la enhiesta

roca que firme aguarda su vaivén.

¡Tenías que romperte o que arrancarme...!

¡No pudo ser!




Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados

uno a arrollar, el otro a no ceder;

la senda estrecha, inevitable el choque...

¡No pudo ser!


Rima XLI


Gustavo Adolfo Bécquer


n olmo seco






















No hay comentarios:

Publicar un comentario